El derecho a participar en política es un derecho humano: estas normas lo garantizan. Las mujeres han transformado la política desde la práctica y desde el derecho. Existen normas internacionales que establecen que la igualdad de género y la participación política plena no son opcionales: son obligaciones de los Estados.
Conocer estos marcos te permitirá fortalecer tus argumentos, proteger tus derechos y exigir condiciones justas para competir en igualdad de condiciones.
Normativa internacional: Convenio N.o 100 de la OIT sobre Igualdad de Remuneración. Este convenio se centra en la eliminación de la discriminación salarial y exige igualdad de remuneración por trabajo de igual valor, reduciendo las desigualdades económicas entre hombres y mujeres (OIT, 1951).
Normativa internacional: Convenio N.o 111 de la OIT sobre Discriminación (Empleo y Ocupación). Prohíbe la discriminación en el lugar de trabajo, promoviendo la igualdad en la contratación, formación y oportunidades profesionales, especialmente en relación con el género (OIT, 1958).
Normativa internacional: Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW). Considerada una “carta internacional de derechos para las mujeres”, CEDAW obliga a los países a eliminar la discriminación en los sectores político, social y económico. Ha influido en la adopción de leyes sobre igualdad de género en vários países, especialmente en el ámbito político (Naciones Unidas, 1979).
Normativa internacional: Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) N.o 5: Igualdad de Género. Parte de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, el ODS 5 tiene como meta alcanzar la igualdad de género eliminando la violencia de género, garantizando la participación plena de las mujeres en la política y cerrando la brecha salarial (Naciones Unidas, 2015).
Normativa internacional: Ley de Cuotas de Género de Argentina. Argentina fue el primer país de América Latina en implementar una ley de cuotas de género que exige que al menos el 30% de los candidatos en las listas electorales sean mujeres. Este avance legal fue clave para aumentar la representación femenina en la política (Franceschet & Piscopo, 2008) especialmente en el ámbito político (Naciones Unidas, 1979).
Normativa internNormativa internacional: Resolución 1325 del Consejo de Seguridad de la ONU sobre Mujeres, Paz y Seguridadacional: Ley de Cuotas de Género de Argentina. Esta resolución destaca la importancia de la participación de las mujeres en los procesos de paz y resolución de conflictos. Exige la inclusión de las mujeres en negociaciones de paz y reconstrucción post-conflicto (Naciones Unidas, 2000).
Normativa internacional: Convención Interamericana de Belém do Pará. Este tratado regional tiene como objetivo prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en América Latina. Ha sido crucial para que los países de la región adopten leyes contra la violencia de género y para asegurar la protección de las mujeres (OEA, 1994).
Normativa internacional: Declaración y Plataforma de Acción de Beijing. Este marco establece objetivos estratégicos para la igualdad de género, abarcando áreas como la participación política de las mujeres, la violencia de género y la desigualdad económica. Es uno de los documentos globales más importantes para promover los derechos de las mujeres (Naciones Unidas, 1995).
Normativa internacional: Directivas de Igualdad de Género de la Unión Europea Un conjunto de directivas que abordan la igualdad de género en la UE, incluyendo leyes sobre igualdad de trato en el empleo, permisos parentales y medidas para promover el equilíbrio de género en puestos de liderazgo (Comisión Europea, 2002).
Normativa internacional: Ley de Paridad de Género en Bolivia. Bolivia adoptó una ley de paridad de género que exige la igualdad de representación entre hombres y mujeres en las listas electorales, siendo un ejemplo a nivel mundial de participación equitativa en la política (Piscopo, 2015).
Si los derechos garantizan nuestra presencia en la política, las Epistemologías del Sur garantizan que nuestras voces y saberes sean reconocidos como legítimos. En la siguiente guía, vamos a profundizar en cómo los conocimientos producidos por comunidades del Sur Global pueden transformar la forma de hacer campañas políticas.
Cuando los territorios producen conocimiento, la política se acerca a la vida real.
El concepto de Epistemologías del Sur, desarrollado por Boaventura de Sousa Santos, cuestiona la idea de que el conocimiento válido y útil para la política proviene únicamente de Europa o del Norte Global.
Durante siglos, los sistemas coloniales y neoliberales impusieron una forma única de entender el mundo, marginando saberes producidos por comunidades indígenas, afrodescendientes y otros grupos que construyen conocimiento desde sus territorios y experiencias. A este proceso, Santos lo llama violencia epistémica: la supresión sistemática de formas de pensamiento que no se ajustan al modelo occidental.
Cuando esto ocurre en la política, asistimos al epistemicidio: la desaparición de conocimientos que sostienen la vida comunitaria, el territorio, el cuidado y la justicia.
Integrar las Epistemologías del Sur en las campañas significa:
* Desafiar narrativas hegemónicas
* Reconocer la pluralidad de experiencias y visiones del mundo
* Construir estrategias que representen a las mayorías silenciadas
* Colocar los cuidados, el territorio y la comunidad en el centro
Este enfoque permite enfrentar desigualdades históricas, de género, de raza y de clase, y diseñar propuestas más inclusivas, especialmente en temas como justicia ambiental y participación comunitaria. Las campañas que escuchan al territorio no solo comunican mejor: se vuelven más legítimas, más humanas y más transformadoras.
¿Qué son las Epistemologías del Sur?
Las Epistemologías del Sur proponen reconocer y valorar los conocimientos producidos por comunidades históricamente invisibilizadas: mujeres, pueblos indígenas, afrodescendientes, juventudes periféricas y otros grupos marginados. Esta perspectiva cuestiona la idea de que solo las teorías y prácticas políticas originadas en Europa o en el Norte Global son válidas o universales.
Idea clave:
No hay una única forma correcta de hacer política. La realidad del Sur produce soluciones, estrategias y liderazgos legítimos. En campañas políticas, esto significa escuchar saberes territoriales, reconocer experiencias comunitarias y diseñar propuestas desde lo local.
Las Epistemologías del Sur buscan descolonizar el conocimiento, señalando que aquello que fue llamado «moderno», «racional» o «universal» se construyó desde una perspectiva dominada por hombres blancos europeos.
La justicia cognitiva reconoce que las desigualdades políticas están ligadas a desigualdades en quién puede hablar, investigar, enseñar, liderar y ser escuchada.
Cuando una campaña incorpora esta perspectiva:
* Valida saberes comunitarios
* Incluye liderazgos diversos
* Rompe jerarquías racistas y patriarcales
* Se conecta con las personas desde su experiencia real
Las campañas que reconocen los saberes locales son más democráticas y más efectivas.
Exemplo:
Una candidatura que trabaja en la Amazonía no puede diseñar propuestas de gestión territorial sin la experiencia de las mujeres indígenas que cuidan y defienden ese territorio.
Aunque nacen en América Latina y otras regiones del Sur Global, estas epistemologías han ganado influencia en procesos políticos del mundo entero. Han demostrado que democracia no es solo contar votos: es compartir poder, reconocer diferencias y transformar sistemas que excluyen.
El impacto se expresa en:
* Políticas públicas basadas en saberes comunitarios
* Participación política desde el territorio
* Liderazgos colectivos en lugar de figuras personalistas
* Narrativas que desafían estereotipos racistas y patriarcales
Este enfoque inspira agendas sobre:
* Derecho al territorio
* Economía del cuidado
* Educación inclusiva
* Lucha antirracista
* Representatividad de mujeres diversas
Si las Epistemologías del Sur nos enseñan a reconocer la diversidad de conocimientos, los Feminismos del Sur Global nos muestran quiénes lideran esas resistencias y cómo transforman la política desde los territorios.
En la próxima guía, vamos a explorar los feminismos comunitarios, decoloniales y populares, y su impacto directo en campañas políticas más humanas, colectivas y diversas.
Cuando las mujeres organizadas transforman el territorio, transforman también el poder.
El auge de los Feminismos del Sur Global ha ampliado el debate sobre igualdad de género más allá de los marcos dominantes europeos o del Norte Global. En América Latina, estos feminismos se han fortalecido desde los territorios y comunidades que históricamente han sufrido la marginación colonial, patriarcal y capitalista.
Especialmente, los feminismos comunitarios, decoloniales y populares han cuestionado estructuras de poder que excluyen a mujeres indígenas, afrodescendientes, campesinas, jóvenes periféricas y otras identidades subalternas.
Estos movimientos aportan al feminismo global nuevas perspectivas que:
* Articulan género, territorio, raza y clase
* Reconocen saberes y liderazgos comunitarios
* Enfrentan la violencia colonial y racista
* Amplían la democracia desde la base
No se trata solo de incluir mujeres: se trata de cambiar quién decide y cómo se decide. En esta guía veremos cómo estos feminismos aportan estrategias colectivas y narrativas que pueden fortalecer campañas conectadas con las realidades de sus territorios.
En Bolivia, la pensadora indígena Julieta Paredes explica que el feminismo comunitario parte de una verdad simple: el cuerpo de las mujeres y el territorio son inseparables. Cuando se invade un territorio, cuando se explota un río o se destruye una montaña, se está atacando también a las mujeres que lo habitan, cuidan y defienden.
Este feminismo se fortalece en luchas colectivas, como las que impulsaron mujeres del Proceso de Cambio en Bolivia, que llegaron a la política después de años de organización comunitaria. Para ellas, la democracia solo es real cuando promueve la autonomía de los pueblos.
Idea clave: Las propuestas de una campaña deben dialogar con las decisiones que la comunidad ya toma colectivamente.
La teórica María Lugones, de origen argentino, desarrolló el concepto de colonialidad del género para mostrar cómo el patriarcado y el racismo fueron impuestos juntos durante la colonización.
La dominicana Ochy Curiel también enfatiza que la igualdad no puede ser pensada sin enfrentar el racismo y las opresiones que vienen con la historia colonial.
En este feminismo, la política se entiende como un lugar a transformar: si una campaña reproduce racismo, elitismo o discursos que silencian a mujeres racializadas, fortalece la misma estructura que dice combatir.
Idea clave: Revisar mensajes, imágenes y vocerías para no reproducir la violencia histórica que excluyó a mujeres indígenas y afrodescendientes.
En barrios populares de América Latina, son las mujeres quienes garantizan la comida, cuidan de las niñas y niños, sostienen a los vecinos en momentos de crisis y organizan la seguridad comunitaria. Desde ahí nacen los feminismos populares, que denuncian que la política tradicional desconoce estas formas de liderazgo.
Movimientos como los de mujeres villeras en Argentina, o colectivos favelados en Brasil, han llevado sus luchas por vivienda, transporte y servicios básicos a la arena electoral. Ellas demuestran que la política también se hace en el mercado, en el autobús, en la calle.
Idea clave: Una agenda con enfoque de género debe hablar de la vida real: cuidados, acceso a servicios públicos, derechos básicos.
Gracias a estos feminismos, las campañas en América Latina han comenzado a:
* Incorporar el cuidado, el territorio y la vida cotidiana como temas políticos legítimos
* Promover liderazgos comunitarios femeninos a cargos de decisión
* Enfrentar la violencia política de género desde la red colectiva, no desde el aislamiento
* Cuestionar quién habla, quién es escuchado y quién decide
* Crear propuestas arraigadas en las necesidades reales de los territorios
La política deja de ser un espacio distante para convertirse en un acto colectivo de supervivencia y de futuro.
Cuando las mujeres lideran desde su experiencia real, la democracia se vuelve más honesta y más fuerte.
Los Feminismos del Sur no buscan imitar modelos políticos ajenos. Ellos crean sus propios caminos y nos recuerdan que la transformación no comienza arriba, sino donde la vida acontece: en el barrio, en la tierra, en la comunidad.
Integrar esta mirada en una campaña significa escuchar los saberes del territorio, reconocer quién sostiene la vida y garantizar que esa experiencia llegue al poder.
Desmontar las estructuras de exclusión para construir poder colectivo.
A pesar de los avances democráticos, la política en América Latina continúa marcada por las lógicas coloniales que definieron su origen: estructuras que privilegian a una élite masculina, blanca, urbana y con acceso a recursos. Esta herencia colonial fue reforzada, en las últimas décadas, por modelos neoliberales que transformaron la política en un espacio donde se valoran más el dinero, el marketing y los contactos que la experiencia del territorio.
Esta realidad excluye sistemáticamente a mujeres, personas indígenas, afrodescendientes, disidencias sexuales, juventudes periféricas y a toda identidad que no se ajuste al ideal dominante de «representante político».
La desigualdad no es fruto del desinterés de estas personas, sino de barreras estructurales que la política tradicional se niega a reconocer.
Descolonizar la política significa preguntarse: ¿quién quedó fuera de las decisiones? ¿y por qué?
Integrar una mirada decolonial en las campañas implica hacer visible el poder que ya existe en comunidades históricamente invisibilizadas y abrir caminos para que esos liderazgos ocupen espacios de decisión.

Las reformas neoliberales redujeron el papel del Estado y trasladaron responsabilidades esenciales, como el cuidado y el bienestar, a las mujeres y a las familias. Al mismo tiempo, cerraron aún más las puertas del poder para quienes no tienen recursos económicos o redes de influencia política.
Ejemplos claros de esta exclusión:
* Mujeres que reciben menos financiamiento para campañas
* Liderazgos indígenas atacados por defender territorios contra megaproyectos
* Candidaturas afrodescendientes invisibilizadas por los medios
* Transfobia y lesbofobia utilizadas para deslegitimar voces políticas
Idea clave: El poder neoliberal opera como una frontera que define quién puede hablar y quién debe ser silenciado.
En este modelo, la política deja de ser un bien público y se transforma en un privilegio accesible solo para quien ya tiene poder.
Los movimientos feministas del Sur Global responden a esta exclusión con organización comunitaria y estrategias de resistencia colectiva:
* Recuperan el poder político desde los territorios
* Construyen redes de cuidado como forma de sostener la participación
* Denuncian la violencia política de género y raza
* Reivindican formas ancestrales de toma de decisión
Estas respuestas se reflejan en campañas que:
* Valoran saberes territoriales
* Ocupan espacios institucionales como extensión de la lucha comunitaria
* Desafían las jerarquías partidarias y la lógica de «quien manda y quien obedece»
* Proponen políticas que combaten desigualdades estructurales
Cuando una candidatura adopta una perspectiva decolonial, no se adapta a las reglas del juego político tradicional: propone cambiar las reglas para que la democracia represente a todas.
Deconstruir el poder colonial en la política significa romper con el mito de que el liderazgo legítimo es el que se parece al pasado.
Las mujeres e identidades marginalizadas han producido, durante siglos, estrategias políticas de supervivencia, cuidado y defensa del territorio, y eso también es poder.
Transformar campañas con esta mirada implica:
* Reconocer quién ya lidera, incluso sin cargo formal
* Abrir caminos para que la comunidad decida conjuntamente
* Construir un futuro político que no repita las desigualdades del pasado
Si desmontar las lógicas coloniales del poder es necesario, también es fundamental mirar dónde ya están ocurriendo transformaciones reales. Los territorios nos muestran que es posible construir política desde la comunidad.