Feminismos Del Sur
Feminismos del Sur y su Relación con la Política
Cuando las mujeres organizadas transforman el territorio, transforman también el poder.
El auge de los Feminismos del Sur Global ha ampliado el debate sobre igualdad de género más allá de los marcos dominantes europeos o del Norte Global. En América Latina, estos feminismos se han fortalecido desde los territorios y comunidades que históricamente han sufrido la marginación colonial, patriarcal y capitalista.
Especialmente, los feminismos comunitarios, decoloniales y populares han cuestionado estructuras de poder que excluyen a mujeres indígenas, afrodescendientes, campesinas, jóvenes periféricas y otras identidades subalternas.
Estos movimientos aportan al feminismo global nuevas perspectivas que:
* Articulan género, territorio, raza y clase
* Reconocen saberes y liderazgos comunitarios
* Enfrentan la violencia colonial y racista
* Amplían la democracia desde la base
No se trata solo de incluir mujeres: se trata de cambiar quién decide y cómo se decide. En esta guía veremos cómo estos feminismos aportan estrategias colectivas y narrativas que pueden fortalecer campañas conectadas con las realidades de sus territorios.
Feminismos Comunitarios: la política que nace en la comunidad
En Bolivia, la pensadora indígena Julieta Paredes explica que el feminismo comunitario parte de una verdad simple: el cuerpo de las mujeres y el territorio son inseparables. Cuando se invade un territorio, cuando se explota un río o se destruye una montaña, se está atacando también a las mujeres que lo habitan, cuidan y defienden.
Este feminismo se fortalece en luchas colectivas, como las que impulsaron mujeres del Proceso de Cambio en Bolivia, que llegaron a la política después de años de organización comunitaria. Para ellas, la democracia solo es real cuando promueve la autonomía de los pueblos.
Idea clave: Las propuestas de una campaña deben dialogar con las decisiones que la comunidad ya toma colectivamente.
Feminismos Decoloniales: desmontar las jerarquías del poder
La teórica María Lugones, de origen argentino, desarrolló el concepto de colonialidad del género para mostrar cómo el patriarcado y el racismo fueron impuestos juntos durante la colonización.
La dominicana Ochy Curiel también enfatiza que la igualdad no puede ser pensada sin enfrentar el racismo y las opresiones que vienen con la historia colonial.
En este feminismo, la política se entiende como un lugar a transformar: si una campaña reproduce racismo, elitismo o discursos que silencian a mujeres racializadas, fortalece la misma estructura que dice combatir.
Idea clave: Revisar mensajes, imágenes y vocerías para no reproducir la violencia histórica que excluyó a mujeres indígenas y afrodescendientes.
Feminismos Populares: la política de quienes sostienen la vida
En barrios populares de América Latina, son las mujeres quienes garantizan la comida, cuidan de las niñas y niños, sostienen a los vecinos en momentos de crisis y organizan la seguridad comunitaria. Desde ahí nacen los feminismos populares, que denuncian que la política tradicional desconoce estas formas de liderazgo.
Movimientos como los de mujeres villeras en Argentina, o colectivos favelados en Brasil, han llevado sus luchas por vivienda, transporte y servicios básicos a la arena electoral. Ellas demuestran que la política también se hace en el mercado, en el autobús, en la calle.
Idea clave: Una agenda con enfoque de género debe hablar de la vida real: cuidados, acceso a servicios públicos, derechos básicos.
El impacto político de los Feminismos del Sur Global
Gracias a estos feminismos, las campañas en América Latina han comenzado a:
* Incorporar el cuidado, el territorio y la vida cotidiana como temas políticos legítimos
* Promover liderazgos comunitarios femeninos a cargos de decisión
* Enfrentar la violencia política de género desde la red colectiva, no desde el aislamiento
* Cuestionar quién habla, quién es escuchado y quién decide
* Crear propuestas arraigadas en las necesidades reales de los territorios
La política deja de ser un espacio distante para convertirse en un acto colectivo de supervivencia y de futuro.
Cuando las mujeres lideran desde su experiencia real, la democracia se vuelve más honesta y más fuerte.
Los Feminismos del Sur no buscan imitar modelos políticos ajenos. Ellos crean sus propios caminos y nos recuerdan que la transformación no comienza arriba, sino donde la vida acontece: en el barrio, en la tierra, en la comunidad.
Integrar esta mirada en una campaña significa escuchar los saberes del territorio, reconocer quién sostiene la vida y garantizar que esa experiencia llegue al poder.
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